










Las importaciones de armas y municiones en El Salvador cayeron un 86 % en los últimos dos años, según datos oficiales del Banco Central de Reserva (BCR). Tras alcanzar niveles récord durante la fase más dura de la lucha contra las pandillas, las compras se han desplomado a cifras mínimas.
De acuerdo con las estadísticas del BCR, desde 1994 nunca se habían registrado importaciones tan altas como en 2022, cuando el país destinó $15.8 millones a la adquisición de armamento y municiones. En 2023 la cifra se mantuvo elevada en $10 millones. Sin embargo, a partir de 2024 se produjo un cambio radical: las importaciones bajaron a $3.2 millones, y en 2025 descendieron aún más, con una reducción adicional superior a $2.1 millones.
Esta pronunciada baja coincide con los notables avances en materia de seguridad pública. El Gobierno ha destacado que el éxito del Plan de Control Territorial y las acciones contra las estructuras terroristas han permitido recuperar el control del territorio y reducir drásticamente los niveles de violencia, disminuyendo así la necesidad de grandes volúmenes de armamento.
Paralelamente, las autoridades han intensificado la destrucción de miles de armas decomisadas a grupos criminales. En 2025 se reportó la destrucción de más de 22 mil armas incautadas durante el año, una cifra récord, con el objetivo de evitar que estos artefactos regresen a las calles o al mercado negro.
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