










Redacción / Agencia DW
El Ejército de Nepal declaró este miércoles un toque de queda en todo el país que se extenderá hasta el jueves, tras las protestas antigubernamentales que han dejado al menos 25 muertos y forzó ladimisión del primer ministro y del Gobierno.
La crisis escaló dramáticamente el martes con el asalto e incendio del Parlamento y ataques coordinados a las residencias de múltiples líderes políticos.

En un comunicado, las fuerzas armadas calificaron la medida de «necesaria para salvaguardar la paz y la seguridad», informó el diario nepalí The Kathmandu Post.

El Ejército también se mostró dispuesto a facilitar conversaciones entre las partes para buscar una salida política a la crisis, pero «advirtió que cualquier protesta que involucre vandalismo, saqueos, incendios o ataques será tratada como un acto criminal».
Corrupción y nepotismo
Nepal continúa en un escenario de máxima tensión tras los disturbios violentos, liderados inicialmente por la denominada «Generación Z» que, ayer, forzó la dimisión del primer ministro nepalí K.P. Sharma Oli.
La chispa fue una impopular prohibición gubernamental de 26 plataformas de redes sociales, pero la razón de fondo de la revuelta está enraizada con una profunda frustración acumulada contra la corrupción sistémica, el nepotismo, simbolizado en campañas virales contra los «Nepo Kids» (hijos de la élite) y una clase política que se ha turnado en el poder durante décadas.
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